En 2025 se consumaron 3.808 suicidios en nuestro país. Pese a un leve descenso estadístico del 3,7 %, la tragedia mantiene una media insoportable: más de 10 suicidios diarios. La brecha de género es alarmante: casi 3 de cada 4 personas que se quitan la vida son hombres. La Fundación Española para la Prevención del Suicidio pone a disposición de la sociedad información, orientación y herramientas abiertas y gratuitas para personas en riesgo, familiares, supervivientes y profesionales
Con motivo del Día Mundial de la Salud Mental (10 de octubre), la Fundación Española para la Prevención del Suicidio hace un llamamiento urgente para romper el silencio: prevenir un suicidio exige pasar a la acción y saber qué hacer antes, durante y después de una crisis. Las cifras no recogen, además, las tentativas, la ideación suicida ni el impacto que cada muerte provoca en familiares y allegados. La prevención, por tanto, no puede limitarse a la atención de las emergencias: necesita información rigurosa, detección precoz, profesionales preparados y acompañamiento posterior. https://www.fsme.es/
«El suicidio no aparece de repente ni se previene con una única medida. Hay que saber reconocer las señales, facilitar que la persona pueda pedir ayuda, formar a quienes tienen que intervenir y acompañar también a las familias», explica Andoni Anseán, psicólogo y presidente de la Fundación Española para la Prevención del Suicidio.
Información para actuar
Frente a las campañas que se limitan a la concienciación, la Fundación da un paso al frente con el programa Hablar es prevenir (www.prevensuic.org.). No es solo información, es un plan de acción directo con recursos prácticos para cada escenario:
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Para quienes tienen ideación suicida: Les proporciona herramientas para crear su propio Plan de Seguridad vital, tácticas para identificar sus señales de alerta personales y un mapa claro de a quién y a dónde acudir en los momentos de mayor peligro.
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Para las familias y el entorno: Les entrega pautas de actuación urgentes. Les enseña qué comportamientos son banderas rojas inmediatas, cómo reaccionar antes y después de un intento de suicidio y cómo acompañar a la víctima sin cargar con una responsabilidad terapéutica que no les corresponde.
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Para la sociedad: Desmonta los mitos letales sobre el suicidio y enseña a detectar los factores de riesgo específicos en la adolescencia, la vida adulta y la tercera edad.
Profesionales preparados
La formación constituye otro de los grandes ejes de trabajo de la Fundación. Sus programas están dirigidos especialmente a profesionales sanitarios, pero también a docentes, servicios sociales, personal de emergencias, oficinas de farmacia, instituciones del tercer sector y profesionales que trabajan en el ámbito de las adicciones.
La oferta incluye formación básica y avanzada, cursos específicos para Atención Primaria, emergencias, centros educativos o duelo por suicidio y un máster universitario en Prevención del Suicidio desarrollado en colaboración con la Universidad Pablo de Olavide.
Además, la Fundación pone a disposición de los profesionales guías, escalas de evaluación, recomendaciones para realizar la entrevista clínica, algoritmos de decisión para Atención Primaria, medidas de seguridad hospitalaria y pautas de actuación en emergencias.
«Preguntar directamente por la existencia de ideas suicidas no induce al suicidio. Al contrario, permite que la persona hable de lo que le está ocurriendo y abre una posibilidad de intervención. El silencio no protege», subraya Anseán.
Observatorio del Suicidio en España
Desde 2015, el Observatorio del Suicidio en España recopila, analiza y divulga anualmente las estadísticas oficiales del INE. Su objetivo es hacer visible la dimensión del problema, estudiar su evolución y facilitar información útil para orientar las políticas preventivas.
Después del suicidio
La prevención incluye también la postvención, es decir, la atención a quienes han perdido a un ser querido por suicidio. Estas personas, denominadas supervivientes, afrontan un duelo especialmente complejo, con frecuencia atravesado por la culpa, las preguntas sin respuesta y el estigma social.
La Fundación ofrece recomendaciones, documentación especializada, formación sobre duelo y la publicación La pérdida inesperada. El suicidio de un ser querido, concebida para ayudar a comprender y acompañar este proceso.
«Cada muerte por suicidio deja un impacto profundo en muchas otras vidas. Atender a los supervivientes no es un añadido secundario, sino una parte imprescindible de cualquier estrategia seria de prevención», concluye Andoni Anseán.
Ante una situación de riesgo inmediato debe llamarse al 112. La Línea 024 ofrece atención a personas con pensamientos o riesgo de conducta suicida y a sus familiares y allegados.
Acerca de la Fundación Española para la Prevención del Suicidio
La Fundación Española para la Prevención del Suicidio nació en 2014 como una entidad dedicada específicamente a prevenir y reducir la conducta suicida en España. Desde entonces ha formado a más de 11.000 profesionales y ha colaborado como secretaría técnica en la elaboración o seguimiento de planes y protocolos de prevención de Galicia, País Vasco, Extremadura, Illes Balears y Navarra.
La Fundación creó el Observatorio del Suicidio en España, que desde 2015 analiza y divulga anualmente las estadísticas oficiales; desarrolla el programa Hablar es prevenir y promueve formación especializada para profesionales sanitarios, educativos, sociales y de emergencias. Es también responsable de guías, manuales y publicaciones de referencia sobre prevención, intervención, comunicación y duelo por suicidio, y participa junto a la Universidad Pablo de Olavide en el Máster de Formación Permanente en Prevención del Suicidio.
Entre sus iniciativas figura asimismo la creación de la Sociedad Española de Suicidología y la organización y participación en encuentros científicos, institucionales y divulgativos destinados a situar la prevención del suicidio entre las prioridades sanitarias y sociales.
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